Debates, dudas y charlas filosóficas
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RYBER
Un poema
De Oscar Portela
Un río de azuladas mieles.
Un río de quimeras que cantaban.
El río de serpientes y de vientos.
Ya corre por mis venas. Y mi sangre.
.
Ryver.
Canción de atardeceres índigos.
Belleza angelical
Que un Díos cruel contemplaba
Con corazón de témpano.
Un segundo reinaste.
Fue tuyo el orbe. Tuyo.
Mendigos a tu lado
Serafines. Querubes.
Y el mortal que humillado
Se prodiga en malicia.
¿Y que medida sería justa para medir
El tiempo que estuviste en la tierra?
¿Cual era tu medida?
Ni tus profundos ojos
Arcangelicos.
Ni tu boca por donde se entra
Al mito
Y donde canta el héroe insumiso
La infiel chanson profana.
Nos podrían decir lo que en tu corazón
De niño se gestaba.
El mundo era tu cárcel.
Ryber. Ryber.
Para ser libre como un río
Sangraste en mi costado.
Y te moriste
De un relámpago azul
En tus entrañas.
Eras un niño aún.
El niño impío.
Feroz adolescente que no tolera
De oxidados ecos
Los estériles dátiles.
Eras un sol levante.
Un amor que tropieza
Con su sombra.
La carne virginal
Ungida a tiempo que no corromperá
La cruel incuria del pasado.
Y de la imagen eres Oh belleza
Ensimismada en forma de mortal.
Apolo o Marcias.
Ay Ryber.
La arenisca y el cardo.
Y el mundo como el suburbio apenas
De otros lares.
Saliste a caminar.
Eso era todo.
Y fulminado por el dardo avieso
Que penetro tus carnes y alcanzó el corazón.
El alma inquieta pudo llevarte hasta
El umbral sagrado.
Adiós. Adiós.
Tu pelo cae como el río.
Río dorado.
Tus dedos son abejas del estío.
Tus uñas son de nácar.
Y hay un lamento entre tus finos labios.
Todos somos el tiempo
De algún Ryber.
Una canción vaquera es tu cintura.
De puro nardo.
Eres de la prosapia de los hijos
De Adán que se negaron a estar
- En el exilio de otras eras –
Ajenos a su tiempo y solitarios.
Y todo el cielo cuando lo nombrabas
Bajaba hasta tus ojos.
El poniente doraba tus pupilas.
Y eras reflejo de un poder arcano.
Fuente de agua que al salir de curso
Hace brotar los cantos.
Oh frágil niño.
Gentil adolescente.
Ganímedes resurrecto en la alborada.
Acepta ahora este cantar de gesta
De un conterrado extraño
En tierra extraña.
Oscar Portela
27 de mayo del 2007-05-26
Corrientes – Argentina.
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