Debates, dudas y charlas filosóficas
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INOCENCIA Y TRAGEDIA
POR OSCAR PORTELA
Una sociedad mediatizada, una comunidad que mediatiza y serializa el deseo,
crea sentido de errancia, falta de horizontes éticos trascendentes – religiosos, humanos y políticos - y se convierte en la suma de todos los espejismos de un libertad anfractual, es decir, sin fundamento, es una libertad que somete, psicotiza, impide la sublimación de los deseos, juega con la negación de la fragilidad y de la muerte,y permite que lo virtual del vértigo, suplante una visión critica de la realidad.
En este punto estamos ante una sociedad que suicida la “comunidad” y que propone la pulsión de muerte como modelo: esta es la crisis política que atraviesan los paradigmas
culturales de nuestra cultura planetaria: se trata una vez más del retorno burlón y enmascarado de la tragedia, como condición que nos recuerda que antes que humanos somos mortales, a quienes las fuerzas que dominan la vida una y otra vez,y conducen la vida existencia mortal, como hojas de un otoño melancólico.
La sociedad fashion mediática, nada sabe de la tragedia: vive de la forclución, que crea el exceso de mala y sucia información y del consumo de las noticias escandalosas y amarillas, deformando la realidad para complacer la necesidad de sentir, sobre el andamiaje mortal, el vuelo de la Diosa trágica de la venganza: lo demás es vacuo, es el horror vacuí cotidiano que invade con sus pólipos una conciencia adormecida por todas las formas de la imagen y la acústica.
Cuando el azar interviene, cuando inocentes caen bajo el peso de la tragedia de una razón que falló en su intento de liberar al hombre de sus prisiones, los medios – perdón, los multimedios -, en manos de los poderosos, que son los que manejan este país desde Buenos Aires y las relaciones internacionales desde el puerto, tratan a las provincias ocultándolas, como satrapias culturales de escaso nivel.
Resulta fácil entonces escribir una novela teñida de violencia, demonizar a jóvenes que sufren como todos la manipulación de una sociedad perversa, y desconocen el poder de las fuerzas oscuras que mueven la existencia del mortal: en su inocencia ignoran que un minuto, un segundo, cambia y hace girar sobre sí la existencia mortal: “ninguna tirada de dados abolirá el azar”.
Solo los asesinos seriales que compiten con la sociedad del éxito, y no estas frágiles criaturas, planifican el éxito: los jóvenes que en muchas oportunidades son victimas
de aquello que acarrea el escándalo de que vive un publico ansioso de series que recuerdan a las gestas de la inquisición: si son inocentes, mueren, si son culpables mueren y la telenovela puede continuar.
Mientras no se corte el hilo de Ariadna que conduce al asilo de Minotauro, las victimas y no los victimarios, son aquellos que ignoran los maquiavélicos movimientos de una ruleta rusa que se llama tragedia. Y eso es todo: aquí nadie planea ni planifica nada, no hay diseños de maldad ni malevolencia, sino inocencia frente a aquello que, como dije, una y otra vez, dispone de la suerte del mortal.
Nadie destruye una frágil vida joven a conciencia, nadie, a menos que se trate de la patología del sádico y no existen jóvenes tempranamente sádicos, buscan la violencia por la violencia: esta cae sobre ellos y los convierte en sus victimas: dobles victimas de todas las manipulaciones sociales y políticas y de los deseos que imponen los medios,
Las gravitaciones de los poderes de turno, las mentiras de una libertad que seduce con la realidad de un vértigo que lo devora todo.
En lugar de comprender que jamás es el mortal quien decide, sino la Moira, todos están prestos a ser jueces, pero como enseñara Cristo hace miles de años, si bien , ningún hombre es inocente de haber sido expulsado del paraíso, la primera piedra debe ser arrojado por un verdadero inocente, en el sentido teológico de la palabra.
Si en esta pequeña sociedad nos conmueven las maquinaciones puramente humanas, la indefección de una provincia tempranamente acusada de turbia, somos nosotros los correntinos todos, los que debemos conmovernos y defendernos de las imprudencias de los medios, de las acusaciones sin otro fundamento que lo anecdótico, y sobre todo, de lo que se maneja en el plano de las inculpaciones mediáticas y en la necesidad cada día mayor de que la “ justicia” aparezca con la gravitación de las imágenes televisivas , las vibraciones acústicas que traen sordera, y las tapas de las revistas,
en la que Palas Atenea, no luce ni lucirá jamaz como la verdadera Diosa de la justicia.
Cualquier otro tipo de información no substanciada es suicidar una sociedad y el propio periodismo.
Jujuy 1224. Tercer Piso Dep "B" .
Corrientes 3400.
Te: 0378315516913.
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oscarportela dijo:
INOCENCIA Y TRAGEDIA
POR OSCAR PORTELA
Una sociedad mediatizada, una comunidad que mediatiza y serializa el deseo,
crea sentido de errancia, falta de horizontes éticos trascendentes – religiosos, humanos y políticos - y se convierte en la suma de todos los espejismos de un libertad anfractual, es decir, sin fundamento, es una libertad que somete, psicotiza, impide la sublimación de los deseos, juega con la negación de la fragilidad y de la muerte,y permite que lo virtual del vértigo, suplante una visión critica de la realidad.
En este punto estamos ante una sociedad que suicida la “comunidad” y que propone la pulsión de muerte como modelo: esta es la crisis política que atraviesan los paradigmas
culturales de nuestra cultura planetaria: se trata una vez más del retorno burlón y enmascarado de la tragedia, como condición que nos recuerda que antes que humanos somos mortales, a quienes las fuerzas que dominan la vida una y otra vez,y conducen la vida existencia mortal, como hojas de un otoño melancólico.
La sociedad fashion mediática, nada sabe de la tragedia: vive de la forclución, que crea el exceso de mala y sucia información y del consumo de las noticias escandalosas y amarillas, deformando la realidad para complacer la necesidad de sentir, sobre el andamiaje mortal, el vuelo de la Diosa trágica de la venganza: lo demás es vacuo, es el horror vacuí cotidiano que invade con sus pólipos una conciencia adormecida por todas las formas de la imagen y la acústica.
Cuando el azar interviene, cuando inocentes caen bajo el peso de la tragedia de una razón que falló en su intento de liberar al hombre de sus prisiones, los medios – perdón, los multimedios -, en manos de los poderosos, que son los que manejan este país desde Buenos Aires y las relaciones internacionales desde el puerto, tratan a las provincias ocultándolas, como satrapias culturales de escaso nivel.
Resulta fácil entonces escribir una novela teñida de violencia, demonizar a jóvenes que sufren como todos la manipulación de una sociedad perversa, y desconocen el poder de las fuerzas oscuras que mueven la existencia del mortal: en su inocencia ignoran que un minuto, un segundo, cambia y hace girar sobre sí la existencia mortal: “ninguna tirada de dados abolirá el azar”.
Solo los asesinos seriales que compiten con la sociedad del éxito, y no estas frágiles criaturas, planifican el éxito: los jóvenes que en muchas oportunidades son victimas
de aquello que acarrea el escándalo de que vive un publico ansioso de series que recuerdan a las gestas de la inquisición: si son inocentes, mueren, si son culpables mueren y la telenovela puede continuar.
Mientras no se corte el hilo de Ariadna que conduce al asilo de Minotauro, las victimas y no los victimarios, son aquellos que ignoran los maquiavélicos movimientos de una ruleta rusa que se llama tragedia. Y eso es todo: aquí nadie planea ni planifica nada, no hay diseños de maldad ni malevolencia, sino inocencia frente a aquello que, como dije, una y otra vez, dispone de la suerte del mortal.
Nadie destruye una frágil vida joven a conciencia, nadie, a menos que se trate de la patología del sádico y no existen jóvenes tempranamente sádicos, buscan la violencia por la violencia: esta cae sobre ellos y los convierte en sus victimas: dobles victimas de todas las manipulaciones sociales y políticas y de los deseos que imponen los medios,
Las gravitaciones de los poderes de turno, las mentiras de una libertad que seduce con la realidad de un vértigo que lo devora todo.
En lugar de comprender que jamás es el mortal quien decide, sino la Moira, todos están prestos a ser jueces, pero como enseñara Cristo hace miles de años, si bien , ningún hombre es inocente de haber sido expulsado del paraíso, la primera piedra debe ser arrojado por un verdadero inocente, en el sentido teológico de la palabra.
Si en esta pequeña sociedad nos conmueven las maquinaciones puramente humanas, la indefección de una provincia tempranamente acusada de turbia, somos nosotros los correntinos todos, los que debemos conmovernos y defendernos de las imprudencias de los medios, de las acusaciones sin otro fundamento que lo anecdótico, y sobre todo, de lo que se maneja en el plano de las inculpaciones mediáticas y en la necesidad cada día mayor de que la “ justicia” aparezca con la gravitación de las imágenes televisivas , las vibraciones acústicas que traen sordera, y las tapas de las revistas,
en la que Palas Atenea, no luce ni lucirá jamaz como la verdadera Diosa de la justicia.
Cualquier otro tipo de información no substanciada es suicidar una sociedad y el propio periodismo.
Jujuy 1224. Tercer Piso Dep "B" .
Corrientes 3400.
Te: 0378315516913.
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