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Ley natural en Santo Tomás

Santo Tomás la define como “participación de la ley eterna en la criatura racional” (Suma Teológica, parte I, cuestión 91). El ser humano, como racional que es, participa de lo que Santo Tomás denomina “razón divina” y “divina providencia” en un grado aún mayor que el resto de criaturas y por eso está “naturalmente inclinado a los actos y fines debidos” y encuentra dentro de sí la conciencia moral, siendo capaz de discernir entre lo bueno y lo malo. Hay que decir también que esta ley natural, al tener un contenido racional, es uno de los preámbulos de la fe, por lo que podemos llegar a ella a través de la razón y de la fe.