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Superestructura en Karl Marx

Es el conjunto de representaciones e instituciones artísticas, culturales, religiosas, políticas y jurídicas que han sido creadas por la infraestructura con un fin predominantemente ideológico. Esto quiere decir que todos los componentes de la superestructura sirven a un doble fin: ocultan el conflicto que hay en la base y legitiman la situación vigente. Concretándolo en el capitalismo: el arte, la propia filosofía, la religión, el ordenamiento jurídico y quienes velan por su cumplimiento y las propias instituciones políticas como el parlamento son creaciones de los burgueses para mantener y fortalecer la explotación sobre el proletariado, que vive en una sociedad en la que los jueces le explican por qué “las cosas son así”, y en un parlamento que representa los intereses de los dueños de los medios de producción. Para que la conciencia de clase no aumente y ponga en peligro la continuidad del sistema se ponen en marcha los mecanismos culturales que distraen o entretienen a las masas, haciéndoles olvidar la explotación que sufren.