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Cómo se hace un comentario de texto para las P.A.U.

Consejos prácticos para realizar un análisis de texto en las pruebas de acceso a la universidad (P.A.U., antigua selectividad, año 1999).

Si quieres hacer un buen comentario de texto, hay una forma extremadamente sencilla: “Haz lo que tu profesor te diga”.

Si, con todo y con eso, sigues teniendo dudas, y necesitas una segunda “norma”: “lee las recomendaciones generales que ofrece la misma universidad, que se ajustan a los que, en principio, son los criterios de corrección de las P.A.U.”.

Puede que aún tengas dudas (algo muy filosófico, por cierto) y quieras aún unas pautas más concretas. Si es así, aquí tratamos de ofrecer unas líneas generales, y algunos consejos prácticos, por supuestos criticables y revisables. Lo importante es que lo adaptes a tu propia forma (o a la de tu profesor) de entender el comentario. Sin más rodeos, iremos analizando cada una de las preguntas que aparecen en la mayoría de los casos, sugiriendo unos pasos sencillos para hacer un comentario correcto.

La primera pregunta es la siguiente: “Explique el sentido del texto y analice los términos subrayados (Valoración 0-4 puntos).” Si miras exámenes más antiguos, verás que antes esta pregunta se dividía en dos: “Explicar el sentido del texto” y “analizar los términos subrayados”. Explicar el sentido del texto es, en primer lugar, indicar el problema que se aborda en el mismo, y en segundo lugar, dar cuenta de por qué ese filósofo se plantea ese problema, y qué función desempeña ese problema o esa idea dentro de su filosofía. En una palabra: se trata de contextualizar el texto.

Para ello, proponemos cuatro pasos distintos, en los que iremos avanzando en círculos concéntricos desde lo más abstracto hasta lo más concreto:

  1. Detectar el problema del que se trata.
  2. Exponer brevemente la importancia del autor, y las preocupaciones fundamentales de su pensamiento.
  3. Encuadrar la obra dentro de estas preocupaciones e intereses, señalando su significación dentro de la filosofía del autor
  4. Por último situar el texto dentro de la obra.

Con esto, habríamos logrado, a grandes rasgos, explicar el sentido del texto, podríamos comenzar a “analizar los términos subrayados.” Esto no es únicamente definir tales términos, sino que implica ser capaz de perfilar bien su contenido, pudiendo comentar incluso, de modo ocasional, si algún término puede tener varios significados. No es necesario largar una disertación sobre cada término, pero tampoco basta con una escueta definición, que muchas veces no alcanza a expresar adecuadamente por qué el autor utiliza precisamente esos conceptos y no otros.

En la segunda pregunta , se trata de exponer un tema relacionado con el texto propuesto para comentar. Aquí se pueden dar pocos consejos. De todas formas, no se trata de aprenderse los autores de memoria, sino de comprenderlos. Por eso, siempre será de utilidad detenerse unos minutos antes de comenzar a escribir, y hacer un pequeño esquema en sucio con las 7, 8 o 10 ideas más importantes que queramos transmitir. Una vez fijadas estas ideas también resulta conveniente buscar relaciones entre las mismas, de modo que nuestra exposición esté ordenada y sea coherente. Emplear estos minutos en organizar todas nuestras ideas nos ayudará de un modo decisivo en su exposición. Piensa que para el corrector será mucho más sencillo si escribes de un modo ordenado, o incluso si antes de presentar tu tema, avanzas en un pequeño esquema todos los puntos que vas a tratar. Con ello, facilitas la tarea de corrección, y consigues que tu ejercicio “entre por los ojos” del que lo corrige, que se dará cuenta, además, de que eres capaz de estructurar tus conocimientos.

La tercera pregunta es la comparación entre autores. En este punto, hay una sugerencia fundamental: escoge el autor de un modo adecuado. Seguro que a estas alturas te vas dando cuenta de que se pueden lanzar puentes entre todos los filósofos. Sin embargo, en algunos resulta más forzado que en otros, sobre todo por la temática de los textos que entran en las pruebas. Así es más fácil comparar a Tomás de Aquino con Guillermo de Ockham (haciendo referencias incluso a S. Agustín) que con Marx o con Ortega.

Se podrían hacer (siempre a modo de sugerencia) emparejamientos “naturales” que se corresponden con las distintas épocas de la historia: Aquí el consejo es muy parecido al que te dábamos en la pregunta anterior. Platón-Aristóteles, Tomás de Aquino-Guillermo de Ockham, Descartes-Hume, Kant-Marx (ten en cuenta que desde el curso 2003-2004 el texto de Kant es de filosofía de la historia), Nietzsche-Ortega (aunque este último “emparejamiento” sería mucho más discutible que los anteriores). Una vez elegido el autor con el que vamos a comparar, podemos retomar el consejo que dábamos en la anterior pregunta: busca 2 o 3 diferencias y 2 o 3 aspectos (si los hay) en los que se pueda decir que las filosofía de ambos convergen. Dedica, como antes, unos minutos, a hacer un pequeño esquema (se puede incluso a doble columna), y tómalo como referencia permanente para tu exposición. Como en la pregunta anterior, puedes incluir tu esquema dentro del comentario.

Hecho esto cabría rematar el comentario (pero esto no es necesario ni aparece en las pruebas de acceso) con una brevísima conclusión sobre la importancia del pensamiento del autor, fijándonos en dos aspectos: la influencia que ha ejercido a lo largo de la historia de la filosofía, y la posible actualidad del autor, citando, si se conocen, autores actuales que traten de reivindicar su pensamiento.