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David Hume. Comentario resuelto

Claves interpretativas y explicativas de los textos de David Hume, esenciales para el comentario de texto.

Texto para comentar

«Estamos determinados solamente por la costumbre a suponer el futuro en conformidad con el pasado. Cuando veo una bola de billar moviéndose hacia otra, mi mente es llevada inmediatamente por el hábito hacia el efecto ordinario y se anticipa a mi vista concibiendo la segunda bola en movimiento. No hay nada en esos objetos, abstractamente considerados y con independencia de la experiencia, que me lleve a formar una tal conclusión: y aún después de haber tenido la experiencia de muchos de esos efectos repetidos, no hay ningún argumento que me determine a suponer que el efecto será conforme a la experiencia pasada. Las fuerzas por las que operan los cuerpos son enteramente desconocidas. Solamente percibimos sus cualidades sensibles: ¿Qué razón tenemos para pensar que las mismas fuerzas estarán siempre unidas a las mismas cualidades sensibles? No es, pues, la razón, la guía de la vida, sino la costumbre. Solamente ella determina a la mente a suponer, en todos los casos, que el futuro es conforme al pasado. Por fácil que pueda parecer este paso, la razón no será capaz de hacerlo, en toda la eternidad.»

HUME. Compendio del Tratado de la Naturaleza Humana. § 16

Análisis del texto: ideas principales

El Compendio es un resumen que hizo Hume de su "Tratado de la naturaleza Humana". Defraudado por la falta de aceptación que había tenido este libro, quiere presentarse ante el público con un resumen del mismo para que, al menos, puedan conocer los puntos más fundamentales de su pensamiento. Su propósito es realizar una investigación acerca de la naturaleza humana, dentro de la cual ha de enmarcarse el tema, central en su obra, del conocimiento.

Pretende establecer un sistema de todas las ciencias, y considera que la vía más adecuada para ello es el estudio de la naturaleza humana. El procedimiento adecuado es el método inductivo, utilizado con éxito en la ciencia natural: partir de la experiencia y la observación de los procesos psíquicos y del comportamiento moral de los hombres, para, finalmente, establecer los principios generales que rigen el conocimiento y la conducta humana.
[Esta introducción puede servir para iniciar el análisis y comentario de cualquier fragmento de esta obra de Hume]

El núcleo principal del Compendio lo constituye el desarrollo y la formulación de la teoría de Hume sobre la causalidad, así como su posición sobre la inducción y el origen de la creencia en la costumbre.

Este texto presenta, de una manera clara, uno de los temas centrales de su filosofía: es la costumbre y no la razón la que guía las cuestiones más importantes de la experiencia humana. Y lo hace utilizando el famoso ejemplo de las bolas de billar. 

Estructura argumentativa

La estructura argumentativa del texto es la siguiente:

l. Comienza con el enunciado de la tesis que se quiere probar: "Estamos determinados solamente por la costumbre a suponer el futuro en conformidad con el pasado". La costumbre o hábito nos lleva a suponer que lo que ocurrirá en el futuro es semejante a lo que ocurrió en el pasado.

2. "Cuando veo una bola de billar moviéndose hacia otra...". Sí  veo una bola que se mueve hacia otra, entonces la mente piensa que la segunda bola se moverá, estableciendo así un enlace causal entre ambas: la primera será causa del movimiento de la segunda.

3. De la consecuencia anterior, Hume afirma por inducción que: "No hay nada en esos objetos, abstractamente considerados y con independencia de la experiencia, que me lleve a formar una tal conclusión". Es decir, no hay nada en la naturaleza de las dos bolas de billar que me lleve a poder concluir en la existencia de un enlace causal entre los movimientos de ambas bolas.

4. Como tampoco "hay ningún argumento que me determine a suponer que el efecto será conforme a la experiencia pasada".

5. A continuación propone la tesis siguiente sobre el conocimiento: "Las fuerzas por las que actúan los cuerpos nos son desconocidas. Sólo conocemos sus cualidades sensibles". O en otras palabras, no podemos percibir la conexión de las cualidades de las cosas con las fuerzas por las que actúan los cuerpos; lo único que podemos percibir son las cualidades sensibles de las cosas.

6. Con un cierto retoricismo, Hume formula a continuación una pregunta: "¿Qué razón tenemos para pensar... cualidades sensibles? En realidad lo que hace es afirmar, indirectamente, que no existe ninguna razón para pensar que las mismas fuerzas estarán siempre conectadas con las mismas cualidades sensibles.         

7. Por lo tanto, (ésta es la conclusión que se trataba de probar) "no es la razón la guía de la vida, sino la costumbre".

8. Y lo explica diciendo que es la costumbre la que "determina a la mente a suponer, en todos los casos, que el futuro es conforme al pasado".
Una vez esquematizado el texto y puesto de manifiesto su armazón argumentativo, podemos comentar brevemente la tesis defendida por el autor.

Hume realiza en este texto una crítica del principio de causalidad y de la relación clásica causa-efecto, fundamentándose en que sólo podemos conocer lo que nos es dado en la experiencia, y solamente podemos conocer las cualidades sensibles de los cuerpos.

En el ejemplo de las dos bolas de billar, lo único que podemos percibir son las cualidades de las dos bolas, pero no la relación que se establece entre ellas, ni la fuerza que las anima. Si vamos más allá en nuestra percepción es debido a la costumbre que es la que nos ha habituado a proyectar en el futuro lo que hemos visto que ocurría en el pasado; en este caso, que el encuentro de una bola con otra produce un desplazamiento en ésta última. Y ello hace que pensemos que siempre que ocurre una situación semejante, ocurrirá también el movimiento de la segunda bola. Sin embargo, no hay ninguna evidencia ni argumento racional en los que apoyar tal situación.

Contexto de la argumentación

El contexto, para entender correctamente la argumentación de Hume en este texto, es el siguiente:

En primer lugar, hay que tener en cuenta su concepto de experiencia como único ámbito en el que podemos conocer. Sólo conocemos a través de impresiones y de las ideas que estas impresiones producen en la mente, que pueden ser más o menos vivas. La experiencia es, pues, el ámbito de posibilidad de todo conocimiento. Lo que exceda la experiencia, o no pueda experimentarse, no podrá ser conocido y no podremos dar razón de ello.

En segundo lugar, Hume piensa que todos los objetos del conocimiento pueden ser de dos tipos:

1) Relaciones entre ideas, que encierra el ámbito de los argumentos evidentes y necesarios, cuyo modelo son los razonamientos axiomáticos de las matemáticas.

2) Cuestiones de hecho, que abarcan el ámbito de lo probable y en cuyo dominio no se da el conocimiento cierto y dirigido por la razón. Tal es el ámbito de la mayoría de las realidades de la experiencia y de las situaciones de la vida. El ejemplo planteado por las bolas de billar es una evidente cuestión de hecho y, por tanto, su conocimiento será un conocimiento dominado por la probabilidad.

En tercer lugar, el concepto de causalidad. Hume piensa que no se puede percibir sensorialmente la  relación de causalidad o la relación causa-efecto. Tal relación es una cuestión de hecho que se encuentra dominada por la imaginación y, sobre todo, por la costumbre. Es la costumbre la que proyecta el pasado sobre el futuro; es la costumbre la que nos hace pensar que si un objeto es contiguo en el espacio y próximo en el tiempo a otro, ejercerá sobre él alguna influencia que denominamos relación causal. Sin embargo, ello cae en el ámbito de la probabilidad y, por lo tanto, es la costumbre y no la razón la que rige la causalidad.

La sustitución que Hume hace de la razón por la costumbre tiene consecuencias fundamentales. Ello supone limitar el poder de la argumentación racional al ámbito del razonamiento axiomático o de las denominadas relaciones entre ideas. Tal crítica contra el concepto mismo de la racionalidad no es sólo una crítica contra la tradición racionalista, sino contra la posibilidad misma de la razón, y por tanto la antesala de un escepticismo radical. Habrá que esperar a Kant para que la investigación de los límites de la razón pueda poner en su lugar la facultad más importante del ser humano.