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Marx. Comentario resuelto (UCyL, junio de 2012)

Propuesta de resolución del texto extraído de la Contribución a la crítica de la economía política. Examen de Selectividad de las Universidades de Castilla y León de junio de 2012.

Texto para comentar

'El resultado general a que llegué y que, una vez obtenido, sirvió de hilo conductor a mis estudios, puede resumirse así: en la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.'

CUESTIONES:

  1. Sitúe el texto en su contexto histórico-filosófico, identifique el problema a que responde y su temática, y exponga la o las tesis que sustenta y los argumentos que emplea. (Valoración 0-2,5 puntos)
  2. Analice y explique el significado de los términos o expresiones subrayados, y muestre su sentido. (Valoración 0-2,5 puntos)
  3. El humanismo de Marx. Teoría de la alienación y sus tipos. (Valoración. 0 a 2,5 puntos)
  4. Exponga las relaciones de semejanza o diferencia de Marx con otros autores, corriente o corrientes filosóficas (Valoración 0-2,5 puntos).

Propuesta de resolución del comentario

La propuesta de resolución es siempre orientativa. Que se entienda sólo como una tentativa de solución, seguramente mejorable. No es difícil imaginar que 50 profesores de filosofía propondrían 50 soluciones distintas (y a saber qué nota recibirían en las pruebas de acceso...). Por eso, lo que ofrecemos aquí es exclusivamente una propuesta de resolución. Se puede utilizar como material de referencia para establecer correcciones (y mejorar la propuesta) o para tener una ligera idea de cómo se podrían contestar las preguntas.

Pregunta 1: Contexto, tema y argumentos

El texto a comentar pertenece a Karl Marx, filósofo alemán de la segunda mitad del siglo XIX. Si hubiera que destacar algo de la enorme labor de Marx es haber asentado las bases del movimiento obrero. No fue sólo su faro intelectual, sino que colaboró activamente con varios sindicatos europeos, y es autor, junto a su amigo Engels, del Manifiesto comunista. Este compromiso práctico y revolucionario le acarreó muchos problemas a lo largo de su vida, viéndose obligado a vivir en lugares tan diversos como París o Londres, debido a la persecución de sus ideas y sus textos, que con frecuencia eran censurados. Con todo, no hemos de reconocer el valor de Marx sólo por implicación en el movimiento obrero, sino que trabajo intelectual es la fuente de la que bebe buena parte del pensamiento occidental posterior: hablamos no sólo del Marx que podríamos calificar casi de “activista”, sino del autor de obras de la talla del capital, del economista riguroso que ha construido una de las mayores críticas contra el capitalismo. Hablamos del Marx que se fija en Hegel, para invertir el sistema hegeliano y crear así el materialismo histórico, una ambiciosa teoría que trata de explicar el acontecer de los hechos humanos desde un punto de vista materialista, en clave económica. Así, el pensamiento marxista pretende ser una respuesta económica y filosófica a la revolución industrial y el impacto que éste tuvo en las sociedades de la primera mitad del siglo XIX.

En cuanto a la obra, el texto seleccionado es un fragmento de la Contribución a la crítica de la economía política. Estamos ante una de las obras más importantes de Marx, junto a títulos como El capital o el Manifiesto comunista, y es quizás una de las de mayor contenido filosófico: el tema central de la obra no consiste sólo en criticar el capitalismo, sino también en desarrollar algunas de las tesis centrales del materialismo histórico, que es una de las mayores aportaciones de marxismo. Analiza por tanto la contradicción fundamental que está en la base del capitalismo y vaticina su desaparición en favor de un nuevo sistema económico, que terminará dando paso a una nueva sociedad. En el prólogo, al que pertenece el texto, incluye algunos detalles autobiográficos y anticipa las ideas centrales de la obra.

La idea central del texto es también uno de los pilares del marxismo: la economía determina el resto de aspectos de la vida del ser humano. Lo que cada uno de nosotros es y piensa viene dado por el lugar que ocupa dentro del proceso de producción. Esta idea aparece resumida en la frase final del texto, que es una de las más comentadas de Marx: “No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia ”. Esta idea aparece desarrollada a través de varios argumentos que presenta Marx en el texto y que podrían resumirse de esta manera:

  1. El capitalismo obliga al ser humano a contraer unas relaciones sociales determinadas.
  2. Estas relaciones vienen marcadas por el lugar que ocupa cada uno en el sistema productivo.
  3. Estas relaciones y las fuerzas productivas configuran un modo particular de organizar la producción, una estructura económica.
  4. Esta estructura es capaz de crear a su vez una superestructura que le sirve de fundamento.
  5. Como consecuencia, el pensamiento del ser humano viene determinado por su ser económico y social. Pensamos y vivimos de la forma en que el sistema nos hace pensar y vivir.

Hay que ser consciente de que, de una forma tácita, el texto nos está hablando del ser humano y la libertad. Así, la tesis central del mismo viene a ser que no podemos elegirnos, que la libertad es una mera ilusión, ya que el sistema nos da un lugar fijo en la sociedad y en la producción económica, lo que fomenta una determinada forma de pensar y de vivir. De esta forma, el texto podría responder a la pregunta: ¿cuál es la clave explicativa de la vida del ser humano y de la historia? La respuesta marxista sería muy clara: la economía y el modo de producción en que cada uno vive.

Pregunta 2: términos subrayados

Los términos a analizar son los siguientes:

  1. Relaciones de producción: son las relaciones que se establecen entre los seres humanos como consecuencia del funcionamiento de un determinado modo de producción. En el caso del capitalismo se concretarían en dos direcciones fundamentales: las relaciones entre burgueses y proletarios, que Marx entiende como un modo de explotación y las relaciones entre proletarios, marcada en el capitalismo por la competencia.
  2. Fuerzas productivas: es la fuerza empleada para la producción en cada uno de los diferentes sistemas. Dentro del capitalismo, se trataría del trabajo, aportado por el proletariado, unido a los medios de producción, que son propiedad de los burgueses. Son estas fuerzas las que empleando las diferentes materias primas posibilitan toda la producción del sistema capitalista.
  3. Estructura económica: este concepto vendría a ser la conjunción de los dos anteriores. De esta forma, las fuerzas productivas y las relaciones de producción, unidas a unas relaciones de propiedad determinadas perfilan toda una organización de la producción que sería la estructura económica.
  4. Superestructura jurídica: Sería el conjunto de leyes e instituciones que genera la estructura económica con el fin de legitimar y respaldar el orden vigente. Las situaciones de injusticia o desigualdad que existen en la base económica de la sociedad se ven justificadas por leyes, documentos y diferentes organismos que explican al proletariado por qué la sociedad funciona de la forma en que lo hace.
  5. Conciencia social: es la percepción de uno mismo y del lugar que ocupa en la sociedad. La conciencia social nos obliga a situarnos ante nosotros mismos, pero también hacia los demás, asumiendo la manera en que se ordena la producción económica y el lugar que esta nos asigna. En el contexto de la expresión, viene a decir Marx que la estructura económica, antes comentada, es la que determina la conciencia social. Dicho de otro modo, el ser humano se percibe como proletario, en un sentido peyorativo del término, como consecuencia del trabajo que desempeña en la sociedad.

Pregunta 3: Tema a desarrollar (El humanismo de Marx. Teoría de la alienación y sus tipos.)

La teoría marxista puede entenderse como una encendida defensa del ser humano en un contexto histórico como el de la revolución industrial, en el que el hombre se convertido prácticamente en una parte más de la máquina, un engranaje del sistema productivo. Hemos de entender así la filosofía marxista como una reivindicación de la dignidad inherente al ser humano, en sociedades en las que las jornadas laborales rondaban las 14 horas, sin ningún tipo de seguridad social, derecho a desempleo o servicios sociales como la sanidad o la educación. El capitalismo incipiente había convertido al ser humano en material combustible del sistema, que se alimenta de las vidas humanas necesarias para producir. Como respuesta a esta forma inhumana de concebir la sociedad y la economía, Marx desarrollará una perspectiva crítica respecto al capitalismo, cuyas raíces han de encontrarse en autores tan dispares como Hegel O Feuerbach.

Si para Hegel el ser humano es principalmente pensamiento, Marx entenderá que somos ante todo trabajo, actividad. Pero no un trabajo entendido en el sentido capitalista: las economía política, termina instrumentalizando la vida humana, convirtiéndola en una variable más del sistema productivo. Frente a esto, somos trabajo y actividad capaz de pensarse y decidirse a sí misma. Esta es la diferencia fundamental y el abismo que separa a Marx del capitalismo: mientras que éste implica una destrucción de todas las posibilidades del proletariado, Marx afirma que el ser humano ha de ser capaz de elegir por sí mismo, de pensarse como un ser libre y autónomo, sin imposición alguna del sistema. En este sentido, la implicación práctica de Marx a favor de sus ideas marcan también una distancia respecto a Feuerbach: si bien ambos autores comparten, por ejemplo, una crítica a la religión como otro de los elementos deshumanizadores, Marx estaba convencido de que había llegado el momento de comprometerse por el hombre, mientras que Feuerbach mantuvo siempre una cierta distancias respecto a las movilizaciones sociales. El humanismo marxista es, en este sentido, práctico, y pretende que cualquier desarrollo teórico no sea meramente especulativo, sino que pueda tener algún efecto en la realidad. Algo que aparece recogido en una de las más famosas frases de las Tesis sobre Feuerbach: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”

Este humanismo práctico y revolucionario encuentra en el concepto de alienación una de sus referencias más importantes. La alienación es la “enajenación”, del ser humano, el proceso por el cual el sistema capitalista termina convirtiendo al hombre en “otro”, en algo muy distinto de lo que es. En un sentido general, y entroncando con el tema que nos ocupa, la alienación es por encima de todo deshumanización: el hombre que es trabajo capaz de pensarse a sí mismo es transformado en una parte mecánica más del sistema productivo. Convertir al ser humano en una pieza de la máquina: este es el sentido de la palabra alienación. La propia palabra alemana (Entfremdung) nos da ya una pista sobre su significado: el capitalismo trastoca al hombre en algo ajeno, otro, distinto de sí mismo. El hombre se siente “extranjero” de sí mismo, con una vida que le condena a estar atado a la máquina y al sistema productivo. Esta palabra adquiere en Marx muchos sentidos y nos centraremos a continuación en las dimensiones que la alienación adquiere dentro del sistema productivo:

  1. Alienación respecto a la naturaleza: lo que el capitalismo denomina “materia prima” es en realidad la naturaleza convertida en mercancía, enajenada a la humanidad y troquelada por las leyes de la propiedad privada. Es este uno de los signos del capitalismo: lo que antes era patrimonio común puede comprarse y venderse, tiene un precio que sólo los burgueses pueden permitirse pagar. Así, el proletariado se siente expulsado del medio natural, que no es ya el hogar común sino la propiedad, cercada incluso, de unos pocos.
  2. Alienación respecto al trabajo: la actividad productiva que en teoría debería mostrar las capacidades del ser humano y realizarlo es otro de los “productos” que están en manos de la burguesía. Lo contradictorio del capitalismo es que si un ser humano quiere desarrollar lo que más le define y caracteriza está obligado a “venderse” en un “mercado de trabajo”, cuyas condiciones en muchos casos vienen marcadas por la burguesía. De esta forma, al ser humano se le arrebata lo que debería serle más propio e inalienable: el trabajo. Desde la antropología marxista no habría nada más inhumano que las grandes bolsas de paro que cíclicamente genera el capitalismo y que permiten a los burgueses endurecer las condiciones de trabajo. Por si esto fuera poco, aquellos proletarios que sí logran un puesto de trabajo se ven confinados a una acción meramente mecánica, casi maquinal, sin que se abran opciones a mostrar su creatividad o subjetividad. Las condiciones miserables del trabajo capitalista son deshumanizadoras.
  3. Alienación respecto al producto del trabajo: profundizando en la idea que acabamos de expresar, al proletario se le arrebata aquello que produce. Los trabajadores no pueden tomar ninguna decisión sobre el producto final, que por otro lado sirve para perpetuar las condiciones miserables en que trabajan: la plusvalía va a parar íntegramente a manos del burgués. De esta forma, el trabajador ha de pagar en el mercado de bienes por aquellos productos que él mismo ha contribuido a producir, consolidando así una doble humillación: la de la producción y la de la venta del producto. Dicho en otras palabras: el proletariado trabajar para producir algo que nunca le pertenecerá y sobre lo que nunca podrá tomar decisión alguna.
  4. Alienación respecto a la sociedad: Al obligar a los proletarios a competir por un puesto de trabajo, el capitalismo fracciona la sociedad creando una división absoluta en la misma basada en la competencia. El proletario ve cercenadas sus posibles relaciones sociales: difícilmente se relacionará con el burgués, que es su explotador, pero no menos conflictivas podrían ser sus relaciones con el resto de proletarios, que son a su vez competidores por lograr el ansiado puesto de trabajo. De esta forma sentimientos como la solidaridad o valores como el bien común se ven destruidos a favor de un modelo social bien distinto, basado en el egoísmo y el individualismo.

El propio concepto de alienación lleva dentro de sí una fuerte carga crítica contra el capitalismo, pero también un enorme poder emancipador. Apunta precisamente hacia un nuevo modelo de humanidad que se convierte en el ideal propuesto por el humanismo marxista. Si la crítica a la alienación la podemos encontrar en los Manuscritos económicos y filosóficos, el Manifiesto comunista nos da una idea de cómo entender al idea de hombre que propone Marx. Estaríamos ante un ser humano que disfruta con su trabajo, que halla en el la felicidad, dedicando su tiempo a aquello que más le gusta y le realiza, sintiéndose útil por lo que aporta a la sociedad, pero también por ver que su propia valía y capacidad en la transformación de la naturaleza. Se trata, en definitiva, de un ser humano en armonía con el medio en que vive y también con los demás hombres, satisfecho consigo mismo por ver que sus habilidades pueden desarrollarse por completo.

Pregunta 4: Comparación entre autores y conclusión

Compararemos a Marx con Nietzsche, estableciendo los parecidos y diferencias más relevantes en las filosofías de ambos. Comenzamos por los puntos en común:

  1. La crítica a la razón: tanto Marx como Nietzsche piensan que el hombre no es tan racional como pretende, y que detrás de este concepto se esconden motivaciones oscuras que no siempre salen a la luz y conviene desenmascarar. No en vano, ambos autores han sido calificados, junto a Freud, como “maestros de la sospecha”. Para Marx, detrás de la razón se esconden a menudo los intereses burgueses que tratan de justificarse racionalmente a través de las leyes o incluso la moral. Nietzsche rechaza la razón por ser una traición a la vida, y una manera decadente de intentar escamotear el cambio en la naturaleza y el eterno retorno que define la realidad.
  2. Otra de las grandes críticas de ambos autores se dirige contra la religión. Es bien conocida la calificación de Marx como “el opio del pueblo”. La religión sería así una herramienta que sirve al poder para adormecer la conciencia del proletariado. Nietzsche, por su parte, la entenderá como una forma decadente de vivir, rechazando este mundo terrenal a favor de no se sabe qué otro mundo, de cuya existencia no tenemos constancia alguna. La creencia religiosa es un signo de debilidad, de aquel que tiene miedo a la muerte.
  3. El tono crítico hacia la moral puede servirnos para fijar un tercer paralelismo: para la filosofía nietzscheana es una traición a lo que sería la moral de la vida, transmutando los sentidos originales de las palabras bueno y malo. El resentimiento y la influencia histórica de personajes nefastos como Sócrates o Jesucristo ha provocado que los ideales más nobles del ser humano (fuerza, orgullo, soberbia, desarrollo de uno mismo) sean rechazados, imponiendo en su lugar valores decadentes (perdón, solidaridad, caridad). Marx argumenta que la moral es otro de los componentes de la superestructura, y sirve a los intereses burgueses, ocultando el conflicto que hay en la base de la sociedad y legitimando las desigualdades sociales y económicas. Principios como la propiedad privada y todos sus valores asociados son típicamente capitalistas y en cierto modo antinaturales y sin embargo se ven fuertemente arraigados en la sociedad.

Sin embargo, estos parecidos no pueden ocultar las diferencias manifiestas que hay entre ambos autores. Cabría destacar las siguientes:

  1. Nietzsche rechazaría el valor de la igualdad y la comunidad que aparece en el marxismo. La filosofía de Nietzsche presenta el superhombre como uno de los ideales a alcanzar, difícilmente compatible con la sociedad igualitaria que emerge del marxismo. La libertad absoluta del superhombre nietzscheano desborda la sociedad comunista marxista.
  2. La concepción de la finalidad de la historia de ambos autores es también incompatible. En cierta forma, Marx asume una visión teleológica de la misma: antes o después se alcanzará la sociedad comunista que representa el final de la historia. Nietzsche negará esta idea: en su opinión la historia no tiene finalidad, vivimos en un eterno retorno de lo mismo. La historia es absurda y la exigencia de compromiso a favor de una sociedad comunista es un sacrificio inaceptable para un individuo cuya única tarea vital es crearse su libertad.
  3. La propia concepción de la historia marca también una distancia: la dialéctica marxista es para Marx un ejercicio inaceptable de racionalización, un intento de introducir un orden en lo que por definición es caos y desorden, en lo que carece por completo de sentido. No hay tesis, ni antítesis, ni tampoco se puede entender la economía o la lucha de clases como el motor de la historia. Todo el materialismo histórico sería para Nietzsche una construcción meramente especulativa, un intento consolador de marcar pautas en lo que esencialmente es absurdo y mera repetición.

Para terminar el examen, y aunque no aparezca en ninguna de las preguntas, cabría hacer una pequeña valoración de la influencia de Marx en la filosofía posterior, así como de su posible vigencia. En primer lugar, hay que subrayar que el autor de El capital trasciende con mucho el ámbito puramente intelectual, sea en el campo de la filosofía o la economía. Su influencia en la política real es evidente como fuente de inspiración de todos los partidos que se definen como socialistas y que han logrado, en el siglo y medio de historia desde la formulación del marxismo, importantes logros sociales, políticos y económicos para las clases trabajadoras. Así, se podría entender al marxismo como una de las fuerzas que haciendo oposición al capitalismo han logrado el actual estado social. Por otro lado, su influencia en filosofía es innegable: no ya sólo es ilustres marxistas del siglo XX, como L. Althusser, sino también en existencialistas como Sartre o en los desarrollos de la Escuela de Frankfurt, cuyas raíces teóricas se encuentran también en el marxismo.

En cuanto a su vigencia y actualidad poco hay que decir que no podamos observar en los periódicos o los telediarios. Desde el año 2007 vivimos una de las mayores crisis que ha sufrido el capitalismo, cuya crítica sigue siempre de cerca, de manera tácita o explícita, alguna de las ideas que nos legó Marx a través de sus obras. En muy poco tiempo se ha hablado ya varias veces de la refundación del capitalismo y parece que el sistema no da más de así. Y si la crisis económica ha puesto de relieve la importancia del marxismo, no podemos perder de vista que el capitalismo globalizado en que vivimos es replicado también por autores que se inspiran en Marx, para denunciar las injusticias y los desequilibrios que provoca. Por azares del destino la filosofía que muchos creyeron muerta a la caída del muro de Berlín ha retomado nuevos bríos en menos de dos décadas: al margen de que podamos estar más o menos de acuerdo con la sociedad que Marx propone, necesitamos sus ideas para criticar un capitalismo que sigue deshumanizando al ser humano en muchos lugares del mundo. Y terminamos con un dato curioso que puede ser significativo: inesperadamente uno de los títulos más vendidos de la última feria del libro de Madrid (mayo de 2012) ha sido el Manifiesto comunista. Todo un símbolo para los tiempos en que vivimos.