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Sobre las vías de participación en nuestra democracia
Mientras el MEC va dando las últimas puntadas a sus boradores-que-serán-futuros-proyectos, la clase política dirigente toma decisiones relativas a grandes empresas españolas, permisos penitenciarios y otros asuntos varios, de la misma forma que el anterior gobierno decidió en su día participar en una guerra injusta. Los políticos hacen su trabajo, que es decidir, pero no lo hacen bien. Tomar una decisión política importante, que afecta a todos, debiera ser un ejercicio de escucha más que de poder. Desde luego que hay procedimientos que la democracia establece para legitimar decisiones, pero lo que quisiera cuestionar hoy es, precisamente, estos procedimientos. La nula o escasa participación de la sociedad civil en las decisiones públicas y su desinterés por lo que ocurre en el ámbito político son aprovechados por el gobierno de turno para hacer lo que le viene en gana, sin que haya cauces para la reivindicación y la protesta.

Tomemos el primer caso: la LOE y sus desarrollos legislativos. Da igual que haya profesores en contra: mientras los sindicatos, orientados por la mayoría de maestros que hay en el sistema educativo, firmen los acuerdos con el gobierno, nada nos cabe hacer a quienes tendremos que aplicar la ley y, lo que es más grave, tampoco a los que van a estudiar bajo sus prescripciones. Los trámites y espacios políticos están dominados por la burocracia y la neutralización de cualquier vía de participación no institucional. Asociarse, sindicarse, organizarse. Son las únicas maneras de hacerse oir en una sociedad paradójica: en su extremismo individualismo, niega la individualidad en política, y se deja llevar por un sistema de partidos que enclaustra las tomas de decisiones y que, además, elude responsabilidades. Los mismos que aprobaron leyes ineficaces se sientan hoy en el parlamento (sea en el gobierno o en la oposición) a continuar con el ritual que les mantiene en el poder

Y es que las decisiones políticas suelen seguir el mismo patrón: propuestas, escucha de alternativas de otros partidos, asociaciones o sindicatos, toma de decisión. Así hemos ido a la guerra, hemos aprobado la ley de matrimonios homosexuales, hemos enviado tropas a Afganistán y hemos modificado 4 veces el sistema educativo en 20 años. ¿En qué punto de este proceso podemos disentir" ¿Qué pasa cuando el sistema está viciado y no hay asociaciones o sindicatos que representen nuestros intereses" ¿Cuál es el tiempo de la protesta y la implicación" Más de una vez se oye a los tertualianos, esos pseudosabios pedantes y sabedores de todo, que en tiempos de una dictadura se sabe muy bien cuál es el enemigo, qué y cómo se puede hacer para luchar por la participación en la esfera pública. En democracia, las relgas y los procedimientos nos ahogan, los trámites apagan cualquier llama de vida y todos, agobiados por la imposibilidad de participar en algo que concebimos tan lejano como inalcanzable, terminamos agachando la cabeza y aceptando lo que venga. Nos guste o no, esta es la democracia que tenemos y quizás también la que quieren y necesitan los que forman parte de estos mecanismos de poder.

Coincido plenamente en el análisis de la situación pero me temo que la raiz del problema sólo la podemos atajar desde el único responsable último de todo lo que estamos padeciendo: el ser humano alienado! Cuando establecemos cauces de participación: asociaciones, sindicatos, consejos consultivos de todo tipo... las personas que se INTEGRAN en ellos se CONVIERTEN en aspirantes al PODER. Se olvidan rápidamente de la 'representación' que ostentan y se convierten en meros 'trepas' que buscan mejorar su estatus personal y profesional aunque ello suponga TRAICIONAR las reglas del juego democrático... La solución puede tomar dos caminos: la revocación de los cargos representativos que no representan a nadie más que a los pocos que acceden a ellos... y esto nos llevaría a elecciones interminables que colapsarían la toma de decisiones públicas y burocratizaría aún más el sistema... o apelamos a una ética del DEBER que parece ya tan lejana en el tiempo y en el espacio que el simple hecho de nombrarla nos pone en una situación totalmente MARGINAL respecto a la toma de decisiones públicas! Años llevo defendiendo la importancia de la ETICA en la Secundaria (desde el BUP a la LOGSE pasando por la LOCE y hasta la actual LOE...) todos los gobiernos sin excepción han venido RECORTANDO Y TRIVIALIZANDO el estudio de esta materia...! Pero sin duda hemos de practicar aquí la autocrítica radical: los únicos responsables de esta 'DESFEITA' hemos sido los PROFESORES DE FILOSOFÍA por mil razones unas confesables y otras inconfesables... ¿De qué nos lamentamos? ¿A quíen dirigimos nuestras quejas? ¿Por qué no plantamos cara al problema y cogemos el toro por los cuernos de una vez? Quizás todos sabemos la respuesta: porque no nos INTERESA! Nuestros INTERESES son otros...! Los mismos que hemos criticado en todos aquellos 'representantes' que no representan a nadie y que nos han metido en esta 'ratonera' de la alternancia de las mayorías en el poder...! Consenso... no sabemos que significa ya esta palabra, todos temenos la culpa y lamentablemente nadie aporta las SOLUCIONES. Nos gusta sentirnos 'mejores' al discrepar del 'otro' y sin embargo no nos damos ni cuenta de que somos TODOS IGUALITOS... Laissez faire... laissez paser...!

Efectivamente, esta es la democracia que tenemos (partitocracia a saco, maniqueísmo, evasión de los temas realmente importantes como la vivienda, educación, etc. nula posibilidad de participación ciudadana, etc.) Las preguntas son: ¿puede evolucionar la democracia hacia algo más democrático? ¿los actuales políticos la evolucionarán? ¿lo intentaremos nosotros si no? (nosotros me refiero a la ciudadanía en general, no al "grupo x" con el "interés concreto y") Desde Evolución Democrática queremos cambiar la democracia desde dentro y animamos a sumarse al carro a quienes compartan nuestra visión, objetivos y estrategia: http://www.evoluciondemocratica.net/ (disculpas si a alguien esto le parece propaganda electoral, no, no nos presentamos a las municipales y autonómicas todavía, jeje)

[...] en el que en LdN se criticaba al bachillerato, y otro que salió publicado en esta misma bitácora sobre la imposibilidad de que la sociedad civil intervenga en la elaboración de las leyes. Se va a aprobar el bachillerato, venía a decirse allí, sin que nadie pueda decir nada en contra. [...]